INTRODUCCIÓN
Actualmente, la seguridad alimentaria
es una de las grandes preocupaciones de la
sociedad, como se ha podido percibir ante
los fenómenos relacionados con “el mal de
las vacas locas”, la contaminación de
pollos con dioxinas, o el más reciente pro-
blema en el que se han encontrado plagui-
cidas ilegales, como el isofenfos metil en
vegetales. Por ello, la sociedad manifiesta
constantemente una inquietud creciente
hacia la toxicología alimentaria y demanda
una información cada vez más completa
sobrela presencia de tóxicos en alimentos.
Una prueba de este intertis es la preocupa-
ción por parte tanto de los organismos ofi-
ciales como de la industria alimentaria en
controlar la presencia de estas sustancias
en productos alimentarios. A nivel nacio-
nal se puede destacar la Agencia Española
de Seguridad Alimentaria y Nutrición
(AESAN), entre cuyos objetivos está el
reducir los riesgos de enfermedades trans-
mitidas por alimentos así como garantizar
la eficacia de los sistemas de control de los
mismos, coordinando a las distintas admi–
nistraciones públicas competentes en
materia de seguridad alimentaria. De igual
forma, a nivel europeo destaca la Agencia
Europea de Seguridad Alimentaria
(EFSA), siendo una de sus funciones la
evaluación de riesgos y la comunicación
de los mismos. El lema “de la granja a la
mesa” resume el espíritu de la EFSA, inci–
diendo en el control de cada punto de la
cadena alimentaria para velar eficazmente
por la salud de los consumidores. Así, la
Unión Europea, mediante la elaboración
del “LibroBlanco sobreSeguridad Ali-
mentaria”1estableció las bases del cambio
al que se está viendo sometida la industria
alimentaria desde hace algunos años,
reforzando el control y la detección de
contaminantes en alimentos y establecien-
do límites para varios contaminantes. De
igual forma, se han publicado diversos
documentos, entrelos que destaca el
Reglamento (CE) Nº 178/20022,por el que
se señalan los principios y requisitos gene-
rales de la legislación alimentaria, fijando
los procedimientos relativos a la seguridad
alimentaria.
Para conseguir el nivel de protección
deseado, se debe disponer de datos fiables,
que permitan una adecuada evaluación de
riesgos con la consiguiente toma de deci-
siones. En este sentido, el control toxicoló-
gico de los alimentos es un punto crucial y
de gran importancia para la salud pública.
Así, es imprescindible certificar que los
alimentos disponibles en el mercado a dis-
posición de los consumidores están libres
de productos tóxicos o de residuos de tistos
ysi se encuentran presentes que tistos no
superan los valores máximos fijados por la
legislación3,4.Esto implica que los alimen-
tos esttin sometidos a controles privados y
públicos relativos a la inocuidad de los
mismos, es decir,si haypresencia o ausen-
cia de contaminantes y que estos superen o
no las concentraciones máximas permiti-
das. Para ello es necesario recurrir a labo-
ratorios de control y análisis que determi-
nen las concentraciones de los residuos en
el alimento y verifiquen el cumplimiento
de la legislación. Es entonces cuando el
productor,el intermediario, el vendedor,
las autoridades y, en definitiva, toda la
cadena de elementos implicados en el con–
sumo de un alimento, están seguros de la
inocuidad del mismo. Además, es necesa-
rio que los resultados ofrecidos por el
laboratorio vengan acompañados de una
garantía de calidad, es decir, que los resul-
tados analíticos se apoyen sobre un siste-
ma de calidad que asegura la fiabilidad de
los análisis.
Con objeto de poder cumplir con todos
estos requerimientos es necesario el
empleo de metodologías analíticas apropia-
das que permitan la correcta identificación
ycuantificación de estos compuestos. En
general, dichas metodologías deben ser
capaces de proporcionar una alta sensibili-
dad, debido a las bajas concentraciones a
Roberto Romero González et al.
462 Rev Esp Salud Pública 2007, Vol. 81, N.° 5